In LSD Veritas -

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Sé tu propia luz.

viernes, 31 de marzo de 2017

Ni intelectualismo ni estupidez.



En la lucha contra la dominación y la explotación, cada individuo necesita coger todo instrumento que pueda hacer suyo, toda arma que pueda usar autónomamente para atacar esta sociedad y recobrar su vida.
Por supuesto, los instrumentos que los individuos particulares pueden usar en este camino variarán dependiendo de sus circunstancias, deseos, capacidades y aspiraciones, pero considerando los obstáculos a los que nos enfrentamos, es ridículo rechazar un arma que pueda usarse sin comprometer la autonomía, basándose en concepciones ideológicas.
El desarrollo de la civilización en la que vivimos con sus instituciones de dominación está basado en la división del trabajo, el proceso por el cual las actividades necesarias para vivir son transformadas en roles especializados para la reproducción de la sociedad. Tal especialización sirve para socavar la autonomía y reforzar la autoridad porque le arrebata ciertos instrumentos -ciertos aspectos de un individuo completo- a la gran mayoría, y los coloca en las manos de unos pocos llamados expertos.
Una de las especializaciones más fundamentales es la que creó el rol del intelectual, el especialista en el uso de la inteligencia. Pero el intelectual no está definido tanto por la inteligencia como por la educación. En esta era de capitalismo industrial/alta tecnología, a la clase dominante le resulta de poca utilidad el pleno desarrollo y ejercicio de la inteligencia. En su lugar requiere la especialización, la separación del conocimiento en estrechos campos conectados sólo por su sometimiento a la lógica del orden dominante -la lógica del beneficio y el poder-. De esta forma, la “inteligencia” del intelectual es una inteligencia deformada y fragmentada con casi ninguna capacidad de hacer conexiones, entender relaciones o comprender (sin hablar de desafiar) totalidades.
La especialización que crea al intelectual es de hecho parte del proceso de estupefacción que el orden dominante impone a quienes son dominados. Para el intelectual, el conocimiento no es la capacidad cualitativa de entender, analizar y razonar sobre la propia experiencia o de hacer uso de los esfuerzos de otros para alcanzar tal comprensión.
El conocimiento de los intelectuales está completamente desconectado de la sabiduría, que es considerada un extraño anacronismo. Más bien, es la capacidad de recordar hechos inconexos, trozos de información, lo que ha llegado a ser visto como “conocimiento”. Sólo semejante degradación del concepto de inteligencia podría permitir a la gente hablar de la posibilidad de “inteligencia artificial” en relación a esas unidades de almacenamiento y examen continuo de información que llamamos ordenadores.
Si entendemos que el intelectualismo es la degradación de la inteligencia, entonces podemos reconocer que la lucha contra el intelectualismo no consiste en el rechazo a las capacidades de la mente, sino más bien en el rechazo a una especialización deformadora.
Históricamente, los movimientos radicales han proporcionado muchos ejemplos de esta lucha en la práctica. Renzo Novatore era el hijo de un campesino que solo asistió a la escuela seis meses. Sin embargo estudió las obras de Nietzsche, Stirner, Hegel, los antiguos filósofos, historiadores y poetas, todos los escritores anarquistas y aquellos que participaban en los diversos movimientos artísticos y literarios incipientes de su tiempo.
Fue participante activo en los debates anarquistas sobre teoría y práctica además de los debates en los movimientos artísticos radicales e hizo todo esto en el contexto de un intensa y activa práctica insurreccional. En un tono similar, Bartolemeo Vanzetti, que empezó trabajando como aprendiz en su temprana adolescencia a menudo durante largas horas, describe en su breve autobiografía cómo pasaba una buena parte de sus noches leyendo filosofía, historia, teoría radical, etc. con el fin de obtener estas herramientas que la clase dominante le negaría. Fue su afán por adquirir los instrumentos de la mente lo que le llevó a su perspectiva anarquista.
A finales del siglo 19 en Florida, los trabajadores fabricantes de cigarros obligaron a sus patronos a contratar lectores para leerles mientras trabajaban. Estos lectores leían las obras de Bakunin, Marx y otros teóricos radicales a los trabajadores, que discutían luego lo leído. Y a principios del siglo 20, vagabundos radicales y sus amigos establecerían “colegios vagabundos” donde una amplia variedad de oradores daba charlas sobre cuestiones sociales, filosofía, teoría y práctica revolucionaria, incluso ciencia e historia, y los vagabundos discutían sobre ello. En cada uno de estos casos vemos el rechazo de los explotados a dejar que les fueran arrebatados los instrumentos de la inteligencia. Y tal como lo veo, esta es precisamente la naturaleza de una lucha real contra el intelectualismo. No es una glorificación de la ignorancia, sino un rechazo desafiante a ser desposeído de la propia capacidad de aprender, pensar y comprender.
La degradación de la inteligencia que crea el intelectualismo se corresponde con una degradación de la capacidad de razonar que se manifiesta en el desarrollo del racionalismo. El racionalismo es la ideología que sostiene que el conocimiento sólo proviene de la razón.
De esta manera, la razón está separada de la experiencia, de la pasión y por tanto de la vida. La formulación teórica de esta separación se puede remontar a la filosofía de la Antigua Grecia. Ya en este antiguo imperio comercial, los filósofos proclamaban la necesidad de subyugar los deseos y pasiones a una razón fría y desapasionada. Por supuesto, esta fría razón promovía la moderación -en otras palabras, la aceptación de lo que existe-.
Desde ese momento (y probablemente mucho antes desde que hubo estados e imperios desarrollados en Persia, China e India cuando Grecia aún consistía en ciudades-estado enfrentadas), el racionalismo ha desempeñado un papel fundamental en reforzar la dominación. Desde el surgimiento del orden social capitalista, el proceso de se ha ido extendiendo a todas las sociedad por todo el globo. Es por tanto comprensible que algunos anarquistas lleguen a oponerse a la racionalidad.
Pero esta es una simple reacción. Al examinarla de cerca, queda claro que la racionalización impuesta por quienes tienen el poder es de un tipo específico. Es la racionalidad cuantitativa de la economía, la racionalidad de la identidad y la medición, la racionalidad que simultáneamente equipara y atomiza todas las cosas y seres, no reconociendo más relaciones que las del mercado. Y al igual que el intelectualismo es una deformación de la inteligencia, esta racionalidad cuantitativa es una deformación de la razón, porque es razón separada de la vida, una razón basada en la Reificación.
Mientras que quienes dominan imponen esta racionalidad deformada en las relaciones sociales, promueven la irracionalidad entre aquellos a quienes explotan. En los periódicos y revistas, en la televisión, en los videojuegos, en las películas… a través de los massmedia, podemos ver como la religión, la superstición, la creencia en lo indemostrable y la esperanza en, o el temor a, el llamado ser sobrenatural se imponen y el escepticismo es tratado como un rechazo frío y desapasionado de lo maravilloso. Beneficia a la clase dominante que aquellos a los que explota sean ignorantes, con una limitada y decreciente capacidad de comunicarse unos con otros sobre cualquier cosa significativa o de analizar su situación, las relaciones sociales en las que se encuentran y los acontecimientos que ocurren en el mundo.
El proceso de estupefacción afecta a la memoria, el lenguaje y la capacidad para entender las relaciones entre personas, cosas y acontecimientos en un nivel profundo, y este proceso penetra también en aquellas áreas consideradas intelectuales. La incapacidad de los teóricos post-modernos de comprender toda totalidad se puede ubicar fácilmente en esta deformación de la inteligencia.
No es suficiente oponerse a la racionalidad deformada impuesta por esta sociedad; debemos también oponernos a la estupefacción e irracionalidad impuestas por la clase dominante sobre el resto de nosotros. Esta lucha requiere la reapropiación de nuestra capacidad de pensar, de razonar, de analizar nuestras circunstancias y comunicar sus complejidades. También requiere que integremos esta capacidad en la totalidad de nuestras vidas, nuestras pasiones, nuestros deseos y nuestros sueños.
Los filósofos de la antigua Grecia mentían. Y los ideólogos que producen las ideas que mantienen la dominación y la explotación han continuado contando la misma mentira: que lo contrario a la inteligencia es la pasión. Esta mentira ha desempeñado un papel esencial en el mantenimiento de la dominación. Ha creado una inteligencia deformada que depende de la racionalidad económica, cuantitativa, y ha reducida la capacidad de la mayoría de los explotados y excluidos de entender su condición y luchar inteligentemente contra ella. Pero, de hecho, lo contrario a la pasión no es la inteligencia, sino la indiferencia, y lo contrario a la inteligencia no es la pasión, sino la estupidez.
Dado que quiero sinceramente acabar con toda dominación y explotación y empezar a abrir las posibilidades para crear un mundo donde no haya ni explotados ni explotadores, ni esclavos ni amos, elijo aprovechar toda mi inteligencia apasionadamente, usando toda arma mental -junto con las físicas- para atacar al presente orden social. No pido disculpas por esto, ni me dirigiré a aquellos que por pereza o por la concepción ideológica de los límites intelectuales de las clases explotadas rechazan usar su inteligencia. No es sólo un proyecto revolucionario lo que está en juego en esta lucha; es mi realización como individuo y la plenitud de la vida que deseo.
Willful Disobedience Vol. 2, No. 11.

martes, 28 de marzo de 2017

Poder y Capital.

                                           Adiestrando que es gerundio. Mondo Cane. 


El dinero y el Capital o la acumulación de los mismos no es el fin en sí mismo, sino el medio para obtener cuotas de poder. La voluntad de poder es lo que mueve al hombre para adquirir prestigio en una sociedad jerárquica mediante la ganancia de dinero y Capital. El dinero y el Capital es la culminación de la voluntad de poder. Ésta inventó aquel para dividir y jerarquizar a la sociedad e imponer un sistema de dominación; dictadura del Capital basada en la voluntad de poder, de manera que la finalidad del Capitalismo es servirse del dinero y el Capital para fomentar la voluntad de poder. Lo que determina la voluntad o la conciencia del ser humano no es el dinero y el Capital (medios del Capitalismo) sino la voluntad de poder (fin del Capitalismo) sobre los otros.
En efecto, el fin del Capitalismo no es crear riqueza o pobreza, sino división o jerarquización en la sociedad a partir de la voluntad de poder.
La riqueza y la pobreza no se pueden mantener sino hay previamente un Poder que las consolide. Todo queda a merced de una Autoridad basada en la voluntad de poder (Gobierno o Estado, en última instancia) que perpetue las condiciones sociales entre poseedores y desposeidos y que dicte las reglas de juego entre los trabajadores asalariados y patronos.
El Estado como garante del Poder impone a sus ciudadanos o súbditos la voluntad de poder para fomentar el Capitalismo y de esta forma darle un sentido a la vida que vaya más allá de las condiciones materiales de cada súbdito (ya sea pobre o rico), de esta manera se asegura la perpetuación a partir del control de las técnicas de dominación psicológica el Poder de imponer sobre sus súbditos (ricos o pobres) las reglas de juego que determinarán las circunstancias de su vida y en la inmensa mayoría de los casos como decía Marx la conciencia o lo voluntad de individuo.
El fin práctico del dominado o explotado no es (o debería ser) la lucha para conseguir más migajas de pan o mejores condiciones con el dominador o explotador, sino más bien la ruptura total con éste, de manera que mediante la desobediencia se pueda librar del dominador y del explotador, y emanciparse como individuo autónomo.

viernes, 24 de marzo de 2017

Trabajo asalariado, tecnología y voluntad de poder.


                         Psicología del sistema de dominación: dicotomías del trabajo asalariado.

Empleado: Bueno. ¿Sentirse realizado?; en muy pocos casos. Ganarse la vida; sí, pero a costa de ¿cuanta destrucción, dolor y sufrimiento, merece la pena?
Desempleado: Malo. Hay que rehabiltar, reinsertar, reeducar si se puede corregir en la medida de las posibilidades al trabajador, y si es un inadaptado, hay que convertirlo en un ocioso y un parásito o en el peor de los casos un vicioso e inútil al sistema de dominación y a la ¿sociedad?, es decir, en basura.
En definitiva, el sistema de dominación pese a quien pese premia a los más adaptados y culpabiliza, criminaliza, anula y aniquila a los menos adaptados.
El sistema de dominación sólo valora al sujeto por lo que produce y en mayor medida por lo que consume. En cuanto deja de producir y sobretodo de consumir se convierte en un estorbo, un deshecho que debe ser eliminado.

La racionalidad en la productividad del trabajo asalariado sustituye en general la irracionalidad en el consumo (debido a la propaganda capitalista), a mayor productividad, mayor consumo y despilafarro en el proletariado, sin salario éste queda a merced del dictamen de la burguesía y el Estado que ponen precio a su fuerza de trabajo según las circunstancias en las que se halle y la capacidad de los mecanismos y medios -tecnológicos y de comunicación- que dispongan para manipularlo (grado de sumisión), a menor salario (pobreza) por la venta de su trabajo, más explotación, sumisión, y plusvalía (riqueza) para el patrono y el Estado.

La revolución industrial y tecnológica no es un proceso que responde a una autonomía social, sino un proceso impuesto por el Estado moderno que junto con el Capital sirvió para consolidar el sistema de dominación. El progreso como modernización de las sociedades responde a un proceso de acumulación de Capital a partir de las crisis sistémica, guerras, desastres ecológicos que provoca el sistema. Y que concentra cada vez más riqueza en pocas manos y mas pobreza y miseria en la mayoría de la sociedad. Una sociedad capitalista nunca podrá ser una sociedad igualitaria y por lo tanto libre.

El poder corrompe porque su fin es el dominio, no libera al dominador, al contrario, depende del dominado para ser dominador, se ata al dominado para darle sentido a su existencia al carecer de auto-estima y por lo tanto de amor. Donde hay poder no hay amor.

viernes, 17 de marzo de 2017

Peter Gelderloos: "Un sentido más amplio de uno mismo" y ¿No son naturales la dominación y la autoridad?”







“Los occidentales que se consideran a sí mismos el pináculo de la evolución humana generalmente ven a los pueblos de cazadores-recolectores y a otros pueblos sin Estado como reliquias del pasado, incluso aún si están vivos en el presente. De este modo, suponen que la historia es una progresión inevitable de menos a más complejo, y que la civilización occidental es más compleja que otras culturas. Si la historia se organiza en la Edad de Piedra, Edad de Bronce, Edad del Hierro, Era Industrial, la Era de la Información y así sucesivamente, alguien que no utiliza herramientas de metal todavía debe estar viviendo en la Edad de Piedra, ¿verdad? Sin embargo, es eurocéntrico, por decir lo menos, suponer que un cazador-recolector que conoce el uso de mil plantas diferentes es menos sofisticado que un operador en una planta de energía nuclear que sabe cómo llevar un millar de diferentes botones, pero no sabe de donde viene su comida.

El capitalismo puede ser capaz de realizar hazañas de producción y distribución que nunca hubieran sido posibles antes, pero al mismo tiempo esta sociedad es trágicamente incapaz de mantener a todos alimentados y sanos, y nunca ha existido sin grandes desigualdades, sin la opresión y la devastación ambiental. Uno podría argumentar que los miembros de nuestra sociedad son socialmente discapacitados, si es que no son totalmente primitivos, cuando se trata de ser capaces de cooperar y organizarnos a nosotros mismos, sin el control autoritario.
Una visión matizada de las sociedades sin Estado muestra que tienen sus propias formas desarrolladas de organización social y sus propias y complejas historias, las cuales contradicen las nociones Occidentales de las características humanas «naturales». La gran diversidad de comportamientos humanos que se consideran normales en las diferentes sociedades ponen en cuestión la idea misma de la naturaleza humana.
Nuestra comprensión de la naturaleza humana influye directamente en lo que esperamos de las personas. Si los seres humanos son por naturaleza egoístas y competitivos, no se puede esperar a vivir en una sociedad cooperativa. Cuando vemos cuan diferente han caracterizado a la naturaleza humana otras culturas, podemos reconocer la naturaleza humana como un valor cultural, una mitología idealizada y normativa que justifica la manera en cómo se organiza una sociedad. La civilización Occidental dedica una inmensa cantidad de recursos para el control social, político y cultural reforzando los valores de la producción capitalista. La idea Occidental de la naturaleza humana funciona como parte de este control social, desalentando la rebelión contra la autoridad. Se nos ha enseñado desde la infancia que sin autoridad, la vida humana caería en el caos.
Este punto de vista de la naturaleza humana fue propuesto por Hobbes y otros filósofos europeos para explicar el origen y el propósito del Estado; esto marcó un cambio hacia argumentos científicos en un momento en que los argumentos divinos ya no bastaban. Hobbes y sus contemporáneos carecían de los datos psicológicos, históricos, arqueológicos y etnográficos que tenemos hoy en día, y su pensamiento estaba aún muy influenciado por el legado de las enseñanzas cristianas. Incluso ahora que tenemos acceso a una abundancia de información que contradice la cosmología cristiana y la ciencia política estatista, la concepción popular de la naturaleza humana no ha cambiado dramáticamente. ¿Por qué seguimos estando tan mal educados? Una segunda pregunta responde la primera: ¿quién controla la educación en nuestra sociedad? Sin embargo, cualquier persona que contrarresta el dogma autoritario enfrenta una batalla cuesta arriba bajo el cargo de «romanticismo».
Pero si la naturaleza humana no es fija, si puede abarcar una amplia gama de posibilidades, ¿no podríamos utilizar una dosis romántica de imaginación en la concepción de nuevas posibilidades? Los actos de rebeldía que ocurren dentro de nuestra sociedad en estos momentos, desde el Campamento de la Paz en Faslane a los Really Really Free Markets, contienen las semillas de una sociedad pacífica y de manos abiertas. Las respuestas populares a los desastres naturales como el huracán Katrina en Nueva Orleans muestran que todos tienen la posibilidad de cooperar cuando el orden social dominante se interrumpe. Estos ejemplos señalan el camino a un más amplio sentido de uno mismo — una comprensión de los seres humanos como criaturas capaces de una amplia gama de comportamientos.
Alguien podría decir que el egoísmo es natural, en que las personas viven inevitablemente de acuerdo a sus propios deseos y experiencias. Pero el egoísmo no necesita ser competitivo o prescindir de los demás. Nuestras relaciones se extienden más allá de nuestros cuerpos y nuestras mentes — vivimos en comunidades, dependemos de los ecosistemas para obtener alimentos y agua, necesitamos amigos, familias y amantes para nuestra salud emocional. Sin la competencia institucionalizada y la explotación, el interés propio de una persona se superpone con los intereses de su comunidad y su medio ambiente. Viendo nuestras relaciones con nuestros amigos y la naturaleza como parte fundamental de nosotros mismos, se expande nuestro sentido de conexión con el mundo y nuestra responsabilidad por ello. No está en nuestro propio interés estar dominados por las autoridades, o dominar a otros; en el desarrollo de un sentido más amplio del sí mismo, podemos estructurar nuestras vidas y comunidades consecuentemente."

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"Las sociedades horizontales que no eran intencionalmente antiautoritarias fácilmente podrían haber desarrollado jerarquías de coerción, cuando las nuevas tecnologías lo hicieron posible, e incluso sin una gran cantidad de tecnología podrían haber convertido en un infierno la vida de los grupos considerados inferiores. Parece que las formas más comunes de desigualdad entre las sociedades, de otra forma igualitarias, fueron el género y la discriminación por edad, lo que podría acostumbrar a una sociedad a la desigualdad y crear el prototipo de una estructura de poder gobernada por hombres ancianos. Esta estructura podría ser más poderosa en el tiempo con el desarrollo de herramientas de metal y armas, excedentes, ciudades, etc.
El punto, sin embargo, es que estas formas de desigualdad no son inevitables. Las sociedades que no vieron con buenos ojos los comportamientos autoritarios, evitaron conscientemente el aumento de las jerarquías. De hecho, muchas sociedades han renunciado a la organización centralizada o a tecnologías que permiten la dominación. Esto demuestra que la historia no es una vía de sentido único. Por ejemplo, los Bereberes de Marruecos, o Imazighen, no formaron sistemas políticos centralizados en los últimos siglos, incluso mientras otras sociedades a su alrededor lo hacían. «El establecimiento de una dinastía es casi imposible», escribió un comentarista, «debido a que el jefe se enfrenta a una revuelta constante, que al final tiene éxito y el sistema vuelve al antiguo orden anárquico descentralizado» [Harold Barclay, “People Without Government: An Anthropology of Anarchy”, London].
¿Cuál es el factor que permite a las sociedades evitar la dominación y la autoridad coercitiva? Un estudio realizado por Christopher Boehm, examinando docenas de sociedades igualitarias en todos los continentes, incluyendo a los pueblos que vivían como cazadores-recolectores, horticultores, agricultores y pastores, encontró que el factor común es un deseo consciente de permanecer igualitarios: una cultura antiautoritaria. «La causa principal y más inmediata del comportamiento igualitario es una determinación moral por parte del grupo de los principales actores políticos locales, de que ninguno de sus miembros se debe permitir dominar a los otros» [Christopher Boehm, “Egalitarian Behavior and Reverse Dominance Hierarchy”, Current Anthropology, Vol. 34, Nº3, junio de 1993]. En lugar de que la cultura esté determinada por condiciones materiales, parece que la cultura da forma a las estructuras sociales que reproducen las condiciones materiales del pueblo.
En determinadas situaciones, alguna forma de liderazgo es inevitable, ya que algunas personas tienen más habilidades o personalidades más carismáticas que otras. Conscientemente las sociedades igualitarias responden a estas situaciones al no institucionalizar la posición de líder, no proporcionándole al líder ningún privilegio especial, o mediante el fomento de una cultura que haga que sea vergonzoso para esa persona hacer alarde de su liderazgo o tratar de ganar poder sobre los demás. Por otra parte, las posiciones de liderazgo cambian de una situación a otra, dependen de las habilidades necesarias para la tarea en cuestión. Los líderes durante una cacería son diferentes de los líderes en la construcción de viviendas o en las ceremonias. Si una persona en un papel de liderazgo trata de obtener más poder o dominar a sus compañeros, el resto del grupo cuenta con «mecanismos de nivelación intencional»: comportamientos intencionales de llevar al líder de vuelta a la tierra. Por ejemplo, entre muchas sociedades cazadoras-recolectoras anti-autoritarias, el cazador más hábil en una banda se enfrenta a la crítica y al ridículo si considera alardear y usar sus talentos para reforzar su ego y no para el beneficio de todo el grupo.
Si estas presiones sociales no funcionan, las sanciones aumentan y en muchas sociedades igualitarias, en última instancia echarán o matarán a un líder que es incurablemente autoritario, mucho antes de que el líder sea capaz de asumir los poderes coercitivos. Estas «jerarquías de dominancia reversa», en que los líderes deben obedecer a la voluntad popular, ya que son incapaces de mantener sus posiciones de liderazgo sin apoyo, han aparecido en muchas sociedades diferentes y funcionaron durante largos períodos de tiempo. Algunas de las sociedades igualitarias documentadas en la encuesta de Boehm tienen un jefe o un chamán que juega un papel ritual o actúa como un mediador imparcial en disputas, en nombrar a un líder en tiempos de problemas, o en tener un jefe de paz y un jefe de guerra. Sin embargo, estas posiciones de liderazgo no son coercitivas, y durante cientos de años no se han desarrollado a roles autoritarios. A menudo las personas que encarnan estos papeles los ven como una responsabilidad social temporal, que desean dejar con rapidez debido al mayor nivel de crítica y de responsabilidad que enfrentan mientras los ocupan.
(…) Hace medio siglo, el antropólogo Pierre Clastres concluyó que las sociedades sin Estado y anti-autoritarias que estudió en América del Sur no fueron reductos de una época primordial, como otros occidentales habían asumido. Sostuvo que, por el contrario, estaban muy conscientes de la posible aparición del Estado, y se organizaban para prevenirlo. Resulta que muchas de ellas eran, de hecho, sociedades post-estatales fundadas por refugiados y rebeldes que habían huído o derrocado Estados anteriores. Del mismo modo, el anarquista Peter Lamborn Wilson tiene la hipótesis de que las sociedades anti-autoritarias en el este de América del Norte se formaron en resistencia a las sociedades jerárquicas de los constructores de montículos de Hopewell, y la investigación reciente parece confirmarlo. Lo que otros habían interpretado como etnias ahistóricas fueron el resultado final de movimientos políticos.
Los cosacos que habitaban las fronteras de Rusia constituyen otro ejemplo de este fenómeno. Sus sociedades fueron fundadas por personas que huían de la servidumbre y otros inconvenientes de la opresión gubernamental. Ellos aprendieron equitación y desarrollaron habilidades marciales impresionantes para sobrevivir en el entorno de la frontera y defenderse de los Estados vecinos. Con el tiempo, llegaron a ser vistos como un grupo étnico distinto con una autonomía privilegiada; y el zar, a quien sus antepasados habían rechazado, los buscó como aliados militares. Según el politólogo de Yale, James C. Scott, todo lo relacionado con tales sociedades —desde sus cultivos hasta sus sistemas de parentesco— puede ser leído como estrategias sociales anti-autoritarias. Scott documenta a La Gente de las Colinas, del sudeste de Asia, una aglomeración de sociedades existentes en un terreno accidentado donde las frágiles estructuras estatales enfrentan en una seria desventaja. Durante cientos de años, estas personas se han resistido a la dominación del Estado, incluyendo las frecuentes guerras de conquista o el exterminio por parte del imperio chino, y los periodos de continuos ataques por traficantes de esclavos. La diversidad cultural y lingüística es exponencialmente mayor en las colinas que en los campos de arroz de los valles controlados por el Estado, donde domina el monocultivo. La Gente de las Colinas con frecuencia habla varios idiomas y pertenece a varias etnias. Su organización social es adecuada para una rápida y fácil dispersión y reunificación, lo que les permite escapar de las agresiones y de la guerra asalariada de guerrillas. Sus sistemas de parentesco se basan en la superposición y relaciones redundantes que crean una red social fuerte y limita la formalización del poder. Sus culturas orales son más descentralizadas y flexibles que las cercanas culturas alfabetizadas, en las que la confianza en la palabra escrita anima a la ortodoxia y le da poder extra a los que tienen los recursos para mantener registros.
La Gente de las Colinas tiene una interesante relación con los Estados que los rodean. Los habitantes de los valles los ven como «antepasados vivientes», incluso a pesar de que se han formado como respuesta a las civilizaciones del valle. Ellos son post-estatales, no pre-estatales, pero la ideología del Estado se niega a reconocerlos como una categoría «post-estatal», porque el Estado se supone a sí mismo como el pináculo del progreso. Los sujetos de las civilizaciones del valle con frecuencia «se iban hacia las colinas» para vivir con mayor libertad, sin embargo los relatos y mitologías de los chinos, vietnamitas, birmanas y otras civilizaciones autoritarias en los siglos previos a la Segunda Guerra Mundial parecían estar diseñados para evitar que sus miembros «regresaran» a los que percibían como bárbaros. Según algunos estudiosos, la Gran Muralla China fue construida tanto para mantener a los chinos dentro de ella como a los bárbaros afuera, sin embargo, en las civilizaciones del valle de China y el sudeste asiático, los mitos, lenguaje y rituales que podrían explicar tales deserciones culturales están sospechosamente ausentes. La cultura fue utilizada como otra Gran Muralla para mantener estas frágiles civilizaciones juntas. No es de extrañar que los «bárbaros» cambiaran una lengua escrita a favor de una cultura oral más descentralizada: sin registros escritos y una clase especial de escribas, la historia se convirtió en propiedad común, en lugar de una herramienta para el adoctrinamiento.
Lejos de ser un progreso social necesario que la gente fácilmente acepta, el Estado es una imposición del que muchas personas tratan de huir. Un proverbio de los birmanos lo resume así: «Es fácil para un siervo encontrar un señor, pero es difícil para un señor de encontrar a un siervo.» En el sudeste de Asia, hasta hace poco, el objetivo principal de la guerra no era capturar territorio, sino la captura de siervos, por lo que la gente corría con frecuencia hacia las montañas para crear sociedades igualitarias (los párrafos relativos a la Gente de las Colinas y el Sudeste Asiático se basan en James C. Scott, «Civilizations Can’t Climb Hills: A Political History of Statelessness in Southeast Asia», lecture at Brown University, Providence, Rhode Island, 2 de febrero de 2005). Es irónico que muchos de nosotros estamos convencidos de que tenemos una necesidad esencial del Estado, cuando en realidad es el Estado quien nos necesita.”


Marx, tecnología y proletariado.






La conciencia de clase, en este caso, la conciencia obrera o la del explotado en la doctrina marxista ha quedado subvertida por el Poder (Estado) con la formación de diversas categorías entre la clase asalariada, dividiéndola y fragmentándola debido a la especialización, de manera que la conciencia de clase que había o podía haber antaño a quedado prácticamente anulada porque la conformación y jerarquización de la clase obrera por parte del sistema capitalista la ha convertido en auto-explotadora (el poder degrada tanto al que lo ejerce como al que se somete), en cierto modo ya no hace falta patrones que nos vigilen. La máquina del Estado (junto con la burguesía) ha hecho añicos al movimiento obrero, incapacitándolo y anulándolo de la forma más efectiva, es decir, asimilándolo con la inserción de la voluntad de poder entre sus miembros.

El trabajo asalariado nunca podrá ser digno y humano (ya sea cobrando 1000 o 100000 euros al mes), por lo tanto no se trata de ser rico o pobre, sino de ser libre.


El fin de la técnica y teconología en una sociedad jerárquica es el control de la Naturaleza y el ser humano, de manera que es la tecnología quien somete al individuo y a la sociedad. En una sociedad no jerárquica y libre, la tecnología también sería libre (en su uso) y no se impondría como medio para gobernar al ser humano, es decir, la técnica y tecnología sería sólo un medio libre en una sociedad libre y no un fin como sucede en la sociedad actual para controlar y someter al individuo.




"...en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia."
Karl Marx (1859) "Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política"

Queda claro que para Karl Marx es la sociedad quien determina o hace al individuo, para él la tranformación o la revolución en última instancia se desarrolla en primer lugar en el conjunto total de las relaciones que se dan en el colectivo-sociedad. El individuo carece de voluntad, por lo tanto queda a merced del sistema que lo modela a su gusto. El desarrollo de las fuerzas productivas materiales o la economia están por encima y determinan la voluntad del individuo, su conciencia queda supeditada por las circunstancias materiales. El individuo queda a merced de una fuerza ajena ¿élite de poder? que no comprende, es decir, queda anulado. La condena de Marx al individuo es evidente, no hay transformación individual sin un previo cambio social. Para Marx el Poder del Estado o la volunad de poder es esencial y necesaria para la revolución. No puede haber revolución sin Estado o élite de poder que transforme las condiciones materiales de vida de la inmensa mayoría de la sociedad.

viernes, 10 de marzo de 2017

Sociedad, democracia y Poder.




Una sociedad jerárquica no puede ser una sociedad democrática.

Lo que se entiende por "democracia" en una sociedad jerarquica, es lo relativo a las libertades que otorga la forma de organización social que gobierna la sociedad a través del Estado por comparación, es decir, no es lo mismo en su estado cuantitativo una dictadura que una democracia parlamentaria, sin embargo, en su estado cualitativo, ésta y aquella son idénticas por la sencilla causa que originalmente son jerárquicas (familia, escuela, Iglesia, Estado) y por lo tanto autoritarias. En este contexto en la comparación entre ambas reside el engaño.
Lo que se llama "democracia" en una sociedad jerárquica son los distintos grados de libertad (económica, política, religiosa, filosófica) que constituye el Estado y que tolera y acepta la sociedad (ya sea consciente o "inconscientemente") como forma de organización social. En este contexto la democracia parlamentaria es la dictadura que imponen las mayorías a través de la élite de poder porque someten (consciente o "inconscientemente") a las minorías que quieren organizarse socialmente de un modo diferente al que imponen las mayorías junto con la clase dirigente.

El ideal utópico del individuo de convivencia en una sociedad libre, refleja la impostura en la que (sobre)vive, por lo que acepta ser sometido para de esta manera poder someter también de alguna u otra forma a otro(s) individuo(s).
La obtención de poder en la sociedad de la dominación se efectúa a través de la adaptación al sistema. Es la sociedad-sistema quien premia a los individuos más obedientes y adaptados para que éstos también puedan dominar a los menos adaptados y aptos, en esta coyuntura se crea la meritocracia como forma de gobierno, es decir, el gobierno de los mejores para premiar a los mejores gobernados.

El Estado es la exaltación del Poder. Mientras haya voluntad de poder habrá Estado. La creación del Estado fue la culminación para el control total de la sociedad debido a la necesidad de someter la voluntad de poder que surgía en los diferenetes ámbitos de relación entre los individuos. La figura del dominador y el dominado dió luz verde a la creación del Estado para la gestión de las relaciones humanas,
La causa primera de la voluntad de poder no es en sí material como muchos nos quieren hacer ver, al contrario, la causa primera de la voluntad de poder es espiritual y atañe al mundo piscológico, con lo cual, el pensamiento es la causa primera de la voluntad de poder. Por lo tanto la esfera espiritual determina la esfera material y no al revés. La voluntad de poder debe ser cambiada por el amor, de ahí que el cambio de conciencia sea fundamental para la transformación radical del individuo y la sociedad

Interview with Peter Watkins- (2001)

miércoles, 8 de marzo de 2017

Estado, conciencia y revolución.

La ideología no es en sí sinónimo de revolución, la revolución no es seguir a pies juntillas un cuerpo de doctrina de un ideario concreto, es mas bien seguir una intuición que revele la verdadera naturaleza del cambio de conciencia basada en la libertad individual.

El Estado es la exaltación del Poder. Mientras haya voluntad de poder habrá Estado. La creación del Estado fue la culminación para el control total de la sociedad debido a la necesidad de someter la voluntad de poder que surgía en los diferenetes ámbitos de relación entre los individuos. La figura del dominador y el dominado dió luz verde a la creación del Estado para la gestión de las relaciones humanas,
La causa primera de la voluntad de poder no es en sí material como muchos nos quieren hacer ver, al contrario, la causa primera de la voluntad de poder es espiritual y atañe al mundo piscológico, con lo cual, el pensamiento es la causa primera de la voluntad de poder. Por lo tanto la esfera espiritual determina la esfera material y no al revés. La voluntad de poder debe ser cambiada por el amor, de ahí que el cambio de conciencia sea fundamental para la transformación radical del individuo y la sociedad.

No se trata de convencer adoctrinando sino de concienciar amando. La conciencia no surge del pensamiento sino del sentimiento.

lunes, 6 de marzo de 2017

"Sociedad tecnológica, sociedad de masas" . Miquel Amorós




“Sin automóviles, sin aviones y sin altavoces, no hubiéramos podido apoderarnos de Alemania”
                                                                                                                                           
                                                                                                                                               Hitler.


La pérdida de la conciencia de clase tras la derrota del último asalto proletario contra la
sociedad capitalista obliga a trasponer la conocida tesis de Marx y decir que ya no se trata
tanto de transformar el mundo sino de interpretarlo. Hoy más que nunca, para cambiar el
mundo hay que comprenderlo. Repudiamos el activismo satisfecho de sí mismo pero no
negamos la práctica ni propugnamos una especulación complaciente, sino que, por el
contrario, afirmamos la actividad teórica como la parte más importante de la práctica en el
momento histórico en el que nos encontramos. Por basarse el proyecto de la dominación en la
ininteligibilidad del mundo para que voluntariamente sea confiado a sus dirigentes, el proyecto
de la liberación ha de ser exactamente el opuesto: volver al mundo comprensible de modo que
sus habitantes puedan apropiarse de él sin necesidad de intermediarixs. Para eso los hechos
no son suficientes, hacen falta sobre todo palabras.


La victoria de la dominación capitalista entrañó dos cambios fundamentales: el predominio de
la técnica y la aparición de las masas. Por técnica no entendemos un conjunto de máquinas o
de conocimientos prácticas que podamos usar o no. La técnica es un medio, un entorno, un
ambiente que engloba todas las actividades sociales, del que nadie puede salir. En una palabra,
la técnica es un sistema total y univdersal. Con el término de masas, concepto forjado por la
escuela de Frankfurt, nos referimos a la mayoría de la población surgida de la disolución de las
clases. Dicha disolución se origina cuando las clases pierden su medio de la técnica. Ambos
cambios no han sido fruto de la fatalidad; son un producto histórico, dado en los años noventa
después de dos décadas de crisis y revueltas.


Texto completo, editado por N de Nadie: "Sociedad tecnológica, sociedad de masas" .

domingo, 5 de marzo de 2017

Sobre la conciencia y la libertad.







La lucha es esteril cuando se restringe sólo al terreno de la supervivencia porque esencialmente no libera en su totalidad, mas bien refuerza las cadenas de la esclavitud al camuflar el engaño de la servidumbre en la que se sobrevive.


La lucha por la liberación sólo tiene sentido si se pretende romper totalmente con el sistema o en última instancia con la sociedad, para ese cometido es necesario entender la dicotomía y contradicción existente entre individuo y sociedad.
El individuo es o forma parte la sociedad, sin embargo, la pregunta sería ¿la sociedad es el colectivo de individuos? y si la sociedad no es un colectivo de individuos, ¿Qué es realmente?

El consenso entre gobernados y gobernantes o dominadores y dominados es sometimiento disfrazado de conformismo a cambio de seguridad. El gobernante o el dominador le ofrece una falsa seguridad (debido principalmente a su carencia de auto-estima y confianza) al gobernado o dominado para manipularlo y someterlo a sus designios.

Creer en la mayoría (ya esté influenciada o no por una élite) es un despropósito cuando la destrucción de la vida en el planeta es cada vez mayor debido a los avances científicos y tecnológicos. Como la familia, la sociedad no se puede elegir, de manera que el individuo debe y tiene que creer en sus capacidades y cualidades para la emancipación del sistema o de la sociedad. La revolución es en primer lugar individual, y después, si se dan las condiciones necesarias, colectiva.

Si la cualidad de la imagen y del lenguaje es la hipnosis, el control de la propaganda que ejerecen los medios de comunicación de masas sirve para manipular los deseos, las emociones, los sentimientos y la voluntad a partir de la implantación y/o eliminación de información.


La conciencia es a la intuición lo que el pensamiento a la acumulación.


La creencia es una superstición del alma debida al miedo.

viernes, 3 de marzo de 2017

Sobre la acumulación - William Blake.

                                                  Toda acumulación es perniciosa.



Quien pretenda emanciparse a través del conocimiento yerra gravemente, la liberación del individuo no tiene nada que ver con la acumulación de información sino que atañe sólo a la conciencia, es decir,, al ser consciente(s) de nuestra limitación o condicionamiento (heradodos o adquiridos) por nuestra costumbre, tradición y cultura.

jueves, 2 de marzo de 2017

Solidaridad económica con Ruyman de la FAGC



El 30 de abril de 2015, en Santa María de Guía, Gran Canaria, el militante anarquista Ruymán Rodríguez, miembro de la Federación Anarquista de Gran Canaria (FAGC), miembro del recientemente creado Sindicato de Inquilinos de Gran Canaria, fue detenido por la Guardia Civil, sin que le dieran ningún motivo para ello, conducido al cuartelillo y sometido a una sesión de golpes y estrangulamientos.
Las torturas tenían como objetivo intimidarlo para que abandonara la Comunidad "La Esperanza", el proyecto de okupación más grande del Estado (76 familias, 207 personas, más de 100 niños) de la que era vecino y uno de sus principales impulsores.
Este acto de represión está enmarcado dentro la persecución sufrida por la FAGC debido a su actividad expropiadora y socializadora, liberando más de 300 inmuebles y realojando a más de mil personas.
Posteriormente a la detención y tortura, la guardia civil le acusó de "atentado a la autoridad".





En el juicio rápido el juez bajó la acusación a falta de desobediencia. La guardia civil recurrió. El provincial aceptó el recurso, pero imputó a un guardia civil por agresión, lo cual da una idea de la gravedad de los hechos.
Actualmente Ruymán está acusado de atentado a la autoridad por el mismo guardia civil que lo torturó.
Le piden 5 años de cárcel y se encuentra ante un caro procedimiento penal.
2700 euros es el presupuesto de todo el proceso, considerado "de alta complejidad", que tiene por delante.
Ruymán se encuentra en situación de desempleo y de bancarrota económica, debido a las multas, embargos de cuentas y procesos que ha padecido en sus tareas de realojo de familias sin techo. En similar situación se hayan el resto de compañeros/as, la FAGC y el Sindicato de Inquilinos.
Por cuestiones como estas, el Sindicato de Inquilinos tiene que hacer frente a numerosos gastos. Haciéndonos eco de sus necesidades, pedimos solidaridad económica, y llevamos a cabo esta colecta gestionada por esta web, que podéis enviar a la cuenta bancaria de Caixa d'Enginyers (se puede hacer ingreso en ventanilla sin gastos en oficinas del BBVA) a nombre de CHZ:
ES04 3025 0002 4014 3336 6743
O a la cuenta de PayPalcontact@alasbarricadas.org
Son las mismas cuentas que utilizamos para recaudar dinero para el pago de nuestro servidor. Desde hoy todo ingreso que se realice irá destinado a gastos jurídicos. No pretendemos monopolizar o centralizar la recaudación de dinero, símplemente ser una vía sencilla tanto para vosotros/as como para la FAGC que está a mil historias.
Si queréis hacer llegar el dinero por vuestra cuenta, o emprender cualquier iniciativa, podéis escribirnos a través del Formulario de contacto.
Federación Anarquista de Gran Canaria

miércoles, 1 de marzo de 2017

Varios desvarios.





Mientras el fin de la sociedad sea la lucha por la supervivencia por medio de la obediencia estará abocada al fracaso permanente.

Los dominadores y dominados precedieron a los gobernados y gobernantes, de manera que la voluntad de poder funda el Estado para el gobierno de la sociedad.

Las diferencias entre el totalitarismo (único partido) y la democracia parlamentaria (diversos partidos) son en esencia cuantitativas y no cualitativas, es decir, se diferencian entre los distintos tipos y grados de libertad (económica, política, religiosa, filosófica) que determinan los derechos y deberes de los ciudadanos que les otorga el Estado. El Estado de Derecho y el Totalitario se fundan en el Capital como base de la dominación (dictadura del Capital) de manera que la libertad o el derecho que concede el Estado está y estará siempre supeditada al deber como obediencia.

En la comparación reside el engaño.

El grado del espectáculo es directamente proporcional al grado de la emoción y del sentimiento o en última instancia del deseo.


Cuando el trabajo asalariado desaparezca, la humanidad habrá dado un gran paso hacia su emancipación, se habrá dado cuenta de que no necesitaba la seguridad que le proporcionaba el Estado y el Capital para poder gestionar su vida.

El grado de neurosis es directamente proporcional al grado del espectáculo


El día en el que la policía y el ejército desaparezcan, la humanidad habrá dado un gran paso hacia su emancipación, se habrá dado cuenta de que no necesitaba la seguridad que le proporcionaba el Estado para poder vivir sin miedo al prójimo.

La comparación ha sido el resultado de los conflictos y luchas que se han originado durante la historia de la humanidad deviniendo en jerarquización, de manera que aquella es la fuente del odio y la violencia que genera la desigualdad y la miseria.


El lenguaje es el medio de perversión del pensamiento.

El Estado nunca podrá servir los intereses de la sociedad porque se asienta sobre una base de burocratización o jerarquización y de acumulación para la organización y el funcionamiento de las instituciones que convergen con la burguesía o en último caso, es el mismo Estado en su versión socialista (URSS, Cuba o China) quien la crea para salvaguardar los intereses del partido y los dirigentes que están el Poder.