In LSD Veritas -

Benvinguts al meu racó.


O acabamos con el Sistema, o éste acaba con nosotros.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Sentencias.





Vivir engañado se ha convertido en una religión sagrada, un acto de fe y de complacencia que no va más allá de la mera supervivencia.


Es un hecho nefasto la jerarquización de la sociedad, en esta coyuntura, la voluntad de poder, es el objetivo del individuo para someter al prójimo.




Se hace necesaria una revolución estrictamente psicológica en el individuo para que pueda darse una revolución social, el planteamiento o proyecto de una revolución social que no haya interiorizado en una mayoría de los miembros de la sociedad un profundo cambio espiritual se verá irremediablemente abocado al fracaso como ha venido sucediendo a lo largo de la historia.


Donde impera la miseria moral y ética, el odio y la violencia se convierten en moneda de cambio.

La decadencia espiritual es la consecuencia de una apariencia que toma forma de imagen cosificada. 


Hay que ir más allá del placer y el sufrimiento para sentirnos realizados.

jueves, 26 de noviembre de 2015

BARRICADAS EN BARCELONA (La CNT de la victoria de Julio de 1936 a la necesaria derrota de Mayo de 1937).- Agustín Guillamón






La Agrupación de Los Amigos de Durruti fue, tan-
to numéricamente como por sus objetivos, mucho más que
un grupo de afinidad, aproximándose a una rama del mo-
vimiento libertario, similar a “Mujeres Libres”. Nunca in-
tentó plantear una alternativa revolucionaria a la CNT-
FAI. Sólo se oponía a la dirección burocrática del anarco-
sindicalismo, y se contentaba con un cambio de los diri-
gentes. No estuvo influida, ni poco ni mucho, por los tros-
quistas, ni por el POUM. Su ideología y sus consignas fue-
ron típicamente confederales; en ningún momento puede
decirse que manifestaran una ideología marxista. En todo
caso demostraron un gran interés por el ejemplo de Marat,
y quizás podría hablarse de una poderosa atracción por el
movimiento asambleario de las secciones de París, por los
sans-culottes y los enragés, y por el gobierno revoluciona-
rio de Robespierre y Saint-Just, estudiados por Kropotkin
en su historia de la Revolución Francesa. Nunca citaron, y
quizás desconocían, la Plataforma anarquista, con la que
sin embargo tenían ciertas similitudes.


Su objetivo no fue otro que el de enfrentarse a las
contradicciones de la CNT, darle una coherencia ideológi-
ca, y arrancarla del dominio de personalidades y comités
superiores de responsables para devolverla a sus raíces de
lucha de clases. Su razón de ser fue la crítica y oposición a
la política de permanentes concesiones de la CNT, y por
supuesto a la COLABORACION de los anarcosindicalis-
tas en el gobierno central y de la Generalidad. Se opusie-
ron al abandono de los objetivos revolucionarios y de los
principios ideológicos fundamentales y característicos del
anarquismo, del que habían hecho gala los dirigentes de la
CNT-FAI, en nombre de la unidad antifascista y la necesi-
dad de adaptarse a las circunstancias. Sin teoría revolucio-
naria no hay revolución. Si los principios sólo sirven para
ser desechados al primer obstáculo que nos opone la reali-
dad, quizás sea mejor reconocer que no se tienen princi-
pios. Los máximos responsables del anarcosindicalismo
español se creyeron hábiles negociadores, y fueron mani-
pulados como títeres. Renunciaron a todo, a cambio de
nada. Fueron unos oportunistas, sin ninguna oportunidad.
La insurrección del 19 de julio no encontró una vanguar-
dia revolucionaria capaz de imponer el poder del proleta-
riado, destruir el Estado capitalista y empezar una auténti-
ca revolución obrera. La CNT nunca se había planteado
qué haría una vez derrotados los militares sublevados. La
victoria de julio sumió a los dirigentes anarcosindicalistas
en el desconcierto y la confusión. Habían sido desborda-
dos por el ímpetu revolucionario de las masas. Y como no
sabían qué hacer aceptaron la propuesta de Companys de
constituir, junto con el resto de partidos, un gobierno de
Frente Antifascista. Y plantearon el falso dilema TEÓ-
RICO de dictadura anarquista o unidad antifascista y
colaboración con el Estado para ganar la guerra, porque
en la PRÁCTICA no habían sabido qué hacer con el po-
der, cuando no tomarlo significaba dejarlo en manos de la
burguesía. La “revolución” española fue la tumba del
anarquismo como organización y teoría revolucionaria
del proletariado. Ahí es donde está el origen y la razón de
ser de la Agrupación de Los Amigos de Durruti, que, sin
191embargo, no supo ni pudo salvar a la ideología anarcosin-
dicalista de su agonía.



Descargar libro: "Barricadas en Barcelona"

miércoles, 25 de noviembre de 2015

“Una teoría revolucionaria”. Editorial16 El Amigo del Pueblo, número 5. Barcelona, 20 de julio de 1937







El giro que han tomado los acontecimientos después de los sucesos de mayo es
realmente aleccionador. En la correlación de las fuerzas, que se manifestaron en la calle
durante las jornadas de julio, se ha producido una sensible transformación.
Aquel poderío gigantesco que giraba en torno de la CNT y de la FAI, un año ha, ha
sufrido un notable relajamiento. No se trata de que las masas obreras se hayan divorciado
del sentir revolucionario que es algo inherente a la organización confederal y específica.
Los trabajadores continúan abrazando el mismo frenesí de las primeras jornadas.
La trayectoria descendente ha de atribuirse exclusivamente a la ausencia de un
programa concreto y de unas realizaciones inmediatas, y que por este hecho hemos caído
en las redes de los sectores contrarrevolucionarios, en el preciso momento en que las
circunstancias se desenvolvían netamente favorables para una coronación de las
aspiraciones del proletariado. Y al no dar libre cauce a aquel despertar de julio, en un
sentido netamente de clase, hemos posibilitado un dominio pequeño-burgués que de
ninguna de las maneras podía producirse si en los medios confederales y anarquistas,
hubiese prevalecido una decisión unánime de asentar el proletariado en la dirección del
país. Pero no ha habido una visión de las incidencias vividas. En julio no interpretamos
aquella hora grandiosa. Tuvimos miedo. Los cañones de las escuadras extranjeras
infundieron pusilanimidad a un crecido porcentaje de militantes. Cedimos terreno a los
sectores que más tarde se han enfrentado con las organizaciones típicamente
revolucionarias con pretensiones de un destacado cariz reaccionario.


16 El número 5 es uno de los más interesantes de El Amigo del Pueblo. En primera página aparece un
artículo titulado: “Una teoría revolucionaria”. Sólo este editorial sería suficiente para destacar la
importancia política e histórica de Los Amigos de Durruti, no sólo en la historia de la guerra civil, sino de la ideología ácrata. En el editorial, Los Amigos de Durruti atribuían el avance de la contrarrevolución y el fracaso de la CNT, tras su triunfo de julio del 36, a una sola razón: la ausencia de un programa revolucionario. Y esa había sido también la causa de la derrota de Mayo de 1937. La conclusión a la que habían llegado era definida con una enorme claridad.
                               
                           
No consideramos que los fracasos haya que achacarlos exclusivamente a los
individuos. Tenemos sendas pruebas de que la inmoralidad ha contribuido enormemente al
deslunchamiento [?] de fechas atrás. Pero lo que verdaderamente ha contribuido, es decir,
ha decidido la pérdida sensible de una revolución que sólo se podía escapar de las manos
de unos incapaces, es la omisión de una directriz que hubiera marcado de una manera
inconfundible el camino a seguir.


La improvisación siempre ha dado resultados pésimos. Nuestra presunción de que
las concreciones sociales se forjan sin que exista una determinante que vele celosamente
por la salvaguarda de las premisas de la revolución, es un tanto desplazada. Y en julio el
determinante eran la CNT y la FAI, cometiéndose la simpleza de que una revolución de
tipo social podía compartir sus latidos económicos y sociales, con los factores enemigos. Y
éste fue el error máximo, pues hemos dado calor a la pequeña burguesía que se ha vuelto
airada contra la clase trabajadora cuando por efecto de los derroteros de la guerra ha
hallado un firme sostén en las llamadas potencias democráticas.


En mayo se volvió a plantear el mismo pleito. De nuevo se ventilaba la supremacía
en la dirección de la revolución. Pero los mismos individuos que en julio se atemorizaron
por el peligro de una intervención extranjera, en las jornadas de mayo volvieron a incurrir
en aquella falta de visión que culminó en el fatídico “alto el fuego” que, más tarde, se
traduce, a pesar de haberse concertado una tregua en un desarme insistente y en una
despiadada represión de la clase trabajadora. La causa la hemos señalado. De pruebas
tenemos muchas. A los pocos días de julio, algunos militantes que han participado en las
formaciones híbridas, afirmaban públicamente que se había de renunciar al comunismo
libertario. Pero lo que no se puede comprender es que después de esta negación, no se
presentase inmediatamente una afirmación clara y categórica.


De manera que, al despojarnos de un programa, léase comunismo libertario, nos
entregamos por entero a nuestros adversarios que poseían y poseen un programa y unas
directrices. Desde este instante se perfiló nuestro desplazamiento, pues dábamos razón a
los partidos que tan sañudamente habíamos combatido y a quienes entregamos en bandeja
una resolución que nadie nos podía regatear. La falta de sentido de clase también ha
coadyuvado a la etapa de descenso que estamos presenciando. A través de determinado
discursos se han lanzado expresiones de un calibre contrarrevolucionario. Y en nuestras
intervenciones hemos ido a remolque de la mesocracia, siendo así que había de ser la
organización mayoritaria de julio la que había de disponer, en un sentido absoluto, de la
cosa pública. Y a los partidos pequeño-burgueses había que aplastarlos en julio y en mayo.
Opinamos que cualquier otro sector, en el caso de disponer de una mayoría absoluta como
la que poseíamos nosotros, se hubiera erigido en árbitro absoluto de la situación.


En el número anterior de nuestro portavoz precisábamos un programa. Sentamos la
necesidad de una Junta revolucionaria, de un predominio económico de los Sindicatos y de
una estructuración libre de los Municipios. Nuestra Agrupación ha querido señalar una
pauta por el temor de que en circunstancias similares a julio y mayo, se proceda de una
manera idéntica. Y el triunfo radica en la existencia de un programa que ha de ser
respaldado, sin titubeos, por los fusiles.

No obstante el cúmulo de errores cometidos, es presumible que más tarde o más
temprano se volverá a manifestar el proletariado. Pero lo que se ha de procurar es que en la
ocasión inmediata no vuelvan a prevalecer los timoratos y los incapaces que nos han
situado en un terreno que está erizado de sumas dificultades.

Las revoluciones sin una teoría no siguen adelante. “Los Amigos de Durruti”
hemos trazado nuestro pensamiento que puede ser objeto de los retoques propios de las
grandes conmociones sociales, pero que radica en dos puntos esenciales que no pueden eludirse. Un programa y fusiles.

Mantengamos el criterio apuntado en los Sindicatos, en los lugares de trabajo.
Hagamos prevalecer nuestros propósitos. Sin nerviosismos estériles, sin precipitaciones
contraproducentes, preparemos a la clase trabajadora para que sepa escalar de una vez el
lugar que le corresponde y que por falta de una teoría revolucionaria se ha perdido
lastimosamente.


Descargar artículos "El amigo del Pueblo"

martes, 24 de noviembre de 2015

La revolución acabó en mayo - Mikel Muñoz

Primavera de 1937: la Guerra Civil española se encuentra en pleno apogeo. El ejército republicano y las milicias de partidos y sindicatos luchan contra las tropas franquistas. A cientos de kilómetros, en la retaguardia, el gobierno asalta el edificio de la Telefónica en Barcelona, gestionado por la CNT. Los anarquistas resisten, estalla la huelga general: comienza una guerra civil dentro de la Guerra Civil. Cinco días que sellan el epitafio de la revolución.







Fuente:https://www.makusi.tv/videos/4998/

lunes, 23 de noviembre de 2015

Sobre Durruti y la Guerra Civil - Agustí Guillamón




Introducción de Agustí Guillamón a los artículos " El Amigo del Pueblo"  portavoz de "Los Amigos de Durruti"


[...] Durruti fue un hombre de acción, y un militante anarquista ejemplar en
el sentido, que señalaba a los demás el camino a seguir con su propio ejemplo.
Jamás fue un teórico. No se debe buscar en Durruti una reflexión sobre la
Revolución española, sino más bien la expresión espontánea e intuitiva del instinto
y sentimiento de la clase obrera. Pero no se puede permitir la manipulación de una o
dos frases suyas para justificar toda una orientación política de colaboración
anarquista con el Estado capitalista, que siempre le fue extraña y ajena. Durruti
jamás propugnó que se debía renunciar a la revolución social para obtener una
victoria militar.

Fuera muerto por una bala perdida, o no, de lo que no cabe duda es que la
frase “renunciamos a todo, excepto a la victoria” fue una añagaza más de la
ideología antifascista de unidad sagrada con la burguesía, amañada, malinterpretada
y desvirtuada por los anarquistas partidarios de la colaboración con el gobierno
burgués republicano, esto es, por los ideólogos del anarquismo de estado.
Cuando utilizamos la expresión “anarquismo de Estado” lo hacemos en
concordancia con la existencia de “ministros anarquistas”, y con el ánimo de
provocar la necesidad de diferenciar claramente entre un anarquismo revolucionario
(antagónico con el capitalismo, como era el de Durruti) un anarquismo reformista,
que no ofrece más que una opción socialdemócrata dentro del sistema capitalista (el
anarquismo de los colaboracionistas y de los ministros anarquistas). Durante la
guerra civil, a medida que pasaban los meses y se .consolidaba la contrarrevolución,
el anarquismo de Estado (siempre mayoritario) alcanzó cotas de exclusividad;
mientras, el anarquismo revolucionario (siempre minoritario) se sumió en la
clandestinidad, la exclusión organizativa y la marginación social y política.
Durruti no renunció nunca a la revolución: esa frase es fruto de la
manipulación del “héroe del pueblo” por los estalinistas y los anarquistas
partidarios de la unidad antifascista con la burguesía democrática
republicana. Esa frase fue ayer, y sigue siéndolo hoy, la quintaesencia del
pensamiento de los anarcosindicalistas que rechazaron la vía revolucionaria. Más
que el individuo que atendía al nombre de Buenaventura Durruti nos interesa la
existencia, en la España de 1936, de un importante movimiento revolucionario,
anónimo y de masas. Durruti, más allá de la claridad de sus ideas y de la
ambigüedad de sus posiciones, fruto de una situación revolucionaria
desaprovechada (como fue la del 19 de Julio de 1936), encarnó el símbolo de la
revolución para esos obreros en armas enfrentados a las tareas de una revolución
social y de una guerra a muerte contra el capitalismo (no sólo del fascismo, sino
también de la democracia). Durruti fue también la bandera que alzaron los
revolucionarios libertarios, que tomaron el nombre de “Agrupación de Los Amigos
de Durruti”, para enfrentarse a la dejación de los principios anarquistas de que
hicieron gala tanto ministro, tanto intelectual ácrata con el sombrero demasiado
ancho para su cabeza, y tanto cabezón metido a jefecillo. Ya hemos dicho que
Durruti no fue nunca un teórico, sino un hombre de acción, y como tal no nos dejó
más que algunos trazos ambiguos de su pensamiento, que además nos han llegado
malinterpretados y matizados a través de la mediación de terceras personas, en
escasas entrevistas, y en algún discurso radiofónico, más o menos fiel, o censurado.
En todo caso estamos completamente seguros que los herederos del testamento
político “del Durruti libertario y revolucionario” no fueron en ningún momento los
ministros anarquistas; sino la organización minoritaria de anarquistas y
revolucionarios que invocó su ejemplo, y también su nombre, en la Agrupación Los
4Selección de artículos de El Amigo del Pueblo


Amigos de Durruti, que después de las Jornadas de Mayo de Barcelona fueron
desautorizados y perseguidos por la CNT-FAI.
¡Si es que hay herencias..., si es que hay testamentos de tal índole! Pero en
todo caso sí que existe un hilo de continuidad revolucionaria entre Durruti y Los
Amigos de Durruti. Del mismo modo que existe una afinidad destructora y
vilipendiadora entre quienes pusieron en labios de Durruti la frase “renunciamos a
todo, excepto a la victoria” y los que le nombraron póstumamente teniente coronel
del ejército popular: sólo muerto podía colocarse en boca y pecho de Durruti
tamaños despropósitos, en contradicción con toda su vida, obra y pensamiento.
No ha habido un análisis anarquista riguroso sobre las debilidades y
errores cometidos por el movimiento libertario en la guerra civil española, y
sin ese análisis no hay futuro para el movimiento anarquista, porque se condena
a repetir los errores de siempre, porque fortalece la ambigüedad y confusionismo
característicos del pensamiento libertario, y sobretodo porque ni siquiera plantea la
inexcusable, radical y tajante ruptura organizativa, ideológica y doctrinal de los
revolucionarios libertarios con los anarquistas reaccionarios, defensores y
seguidores del anarquismo Estado. [...]


La Revolución Española fue la tumba del anarcosindicalismo como teoría
revolucionaria del proletariado, porque no supo dar respuestas adecuadas a los
problemas que planteaba la revolución social. Algunas de las posiciones teóricas de la
Agrupación de Los Amigos de Durruti y los artículos publicados en El Amigo del
Pueblo, fueran o no de Balius, fueron el intento crítico, realizado desde el seno del
propio movimiento anarquista, de plantear las soluciones requeridas para salvar,
afianzar y extender la revolución de Julio de 1936. [...]


Leamos pues los artículos anónimos, o no, de la Agrupación de Los Amigos de
Durruti, con la atención que nos merece el combate de una vanguardia revolucionaria
del proletariado; sin hacer de esta vanguardia ningún nuevo dios, con el ánimo de
conocer y reflexionar sobre una de las más destacadas experiencias históricas del
movimiento obrero internacional; pero también con la intención de criticar unas
debilidades insuperables en la época.



Ni dios, ni amo, ni anarquismo de Estado: sólo la lucha revolucionaria del
proletariado mundial por su liberación de clase. Porque la emancipación del proletariado
como clase explotada en el capitalismo es también el fin de toda sociedad de clases, y
es, por lo tanto, la liberación de la especie humana del absurdo yugo a las leyes de la
plusvalía, que sepultan a dos tercios de la Humanidad en la miseria, ponen en peligro la
conservación de la biodiversidad del planeta, facilitan y magnifican las “inevitables
catástrofes naturales” y amenazan con el agotamiento de los recursos y materias primas
para las futuras generaciones. No hay futuro para nadie en un mundo capitalista. No se
trata de reformar y dulcificar las consecuencias más hirientes y catastróficas del sistema
capitalista, como proponen demócratas, socialdemócratas, situacionistas y mil especies
distintas de milenaristas, catastrofistas, neoliberales y reformistas; se trata de destruirlo.
El capitalismo es la guerra y la institucionalización de la barbarie. Está en juego la
supervivencia misma de la especie humana. La alternativa expresada por Rosa
Luxemburg y el proletariado mundial, durante la Primera guerra mundial, es hoy más
actual que nunca: “Socialismo o Barbarie”.

martes, 17 de noviembre de 2015

Com funciona l' Estat explicat pel president Mas.

El terrorismo (utilizado directa o indirectamente por el Estado) sobretodo en Occidente se ha convertido en un producto de consumo para las masas, aquellos que lo crean pueden decidir cuanto rendimiento (en beneficios económicos y políticos) le van a sacar según las características y proporción del mismo y finalmente de las consecuencias que pudiesen derivar de cada atentado cometido.

Reflexiones sobre el atentado de París.




El terrorismo en forma de espectáculo tiene que comercializarse en forma de producto para la gran masa y de este modo sirva para la consecución de más atentados terroristas y más guerras cuyo fin entre otros sea el negocio armamentístico por parte de una élite de poder.

Por ese motivo la guerra es el último estadio de la violencia del cual se sirve el sistema de dominación para la producción de capital en la que el individuo es a la vez el espectador y consumidor de los acontecimientos y la víctima del mismo poder que mayoritariamente los crea para beneficio propio.


La seducción y atracción de la violencia que siente y fascina al hombre medio es la consecuencia de que el terrorismo y la guerra puedan ser productos para la comercialización por parte de la élite de poder que los gobierna.

sábado, 14 de noviembre de 2015

La sociedad necesita ser engañada.



La sociedad necesita ser engañada por la élite de poder que la gobierna para de este modo también sentirse segura de si misma, la manipulación psicológica  se efectúa ya a temprana edad en la escuela, no hay que olvidar que la familia influye también en esta operación al haber formado parte por ejemplo, la madre y el padre en el aparato adoctrinador del Estado, vemos que el consentimiento se produce a través del auto-engaño en el que han caído los padres al recibir la educación también en la escuela y consolidarlo después aceptando las reglas de juego que el sistema capitalista les ofrece como modo de subsistencia.

Para reafirmar y justificar el auto-engaño de la sociedad, el poder debe de facilitar a través de la propaganda en forma de cultura y de los medios de comunicación los engaños suficientes para legitimar así el auto-engaño del hombre medio o individuo masa, de esta forma se reproduce constantemente el sistema capitalista en el que interactúa, podemos decir entonces que la base del sistema capitalista es el engaño, la verdad queda oculta por la facilidad en que el engaño es asimilado como tal por el individuo-masa.

Ni que decir tiene que los técnicas de manipulación que el poder utiliza no podrían ser efectivas sin que antes la predisposición y el auto-engaño en mayor o menor medida en el que vive el hombre medio sean la base y la forma de concebir la vida. La vida se transforma en una constante mentira.

La utilidad que en alguna ocasión pudiera tener alguna verdad que otra es también enmascarada por las múltiples mentiras en las que convive el individuo-masa, la justificación del engaño se hace más aceptable de este modo y se perpetúan las relaciones sociales que utilizan la mentira como base convivencial.

Si nos detenemos a reflexionar observaremos que la posibilidad para que la sociedad no se auto-engañe y sea engañada a la vez, la verdad tiene que ser el motor principal para la vida del individuo, y de este modo establecer relaciones con nuestros semejantes basadas en la verdad y el orden como norma fundamental de convivencia.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Una pequeña reflexión sobre la revolución.



Si alguna vez se produce una verdadera revolución, ésta tendrá que ser primero política y después social, es decir, el explotado y el dominado deberán saberse y sentirse clase dominada y explotada por una clase dominadora y explotadora que los oprime, engaña y finalmente los priva de la libertad, de este modo, la clase explotada y dominada podrá librarse de sus cadenas y a la vez hacer que la clase explotadora y dominadora recupere también la conciencia social perdida por la lucha de clases establecida en primera instancia por ésta.

Casas Viejas (José Luis López del Río, 1983)

Película de José Luis López del Río. En ella se retratan los sucesos acaecidos en la aldea Casas Viejas, en enero de 1933. El film es protagonizado por algunos sobrevivientes y por actores no profesionales, los cuales formaban parte de los grupos de teatro andaluces. 

Esta película es todo un hito en la historia del cine de ficción anarquista: rodada en la época del postfranquismo con un reparto que consistió en sobrevivientes de Casas Viejas y actores no profesionales de los grupos teatrales locales, este film ha sido catalogado como "hiperrealista", pues reconstruye no sólo los acontecimientos, sino también las condiciones de vida de los aldeanos, de un modo muy fidedigno.
Estrenada en 1985 en el Festival de Cine de San Sebastian, "Casas Viejas" obtuvo el Premio Nacional de Nuevos Realizadores y una Mención Especial al Mejor Nuevo Realizador Iberoamericano.





viernes, 6 de noviembre de 2015

Vivir la Utopía - Juan Gamero

Vivir la utopía es un documental de 1997, producido por TVE y dirigido por Juan Gamero, en el cual se describe la experiencia anarcosindicalista y anarcocomunista vivida en España que transformó radicalmente las estructuras de la sociedad en amplias zonas del bando republicano, evento denominado revolución española, durante la guerra civil de 1936-39.


Consta de 30 entrevistas con sobrevivientes anarquistas de la revolución española, cuyo testimonio muestra la labor constructiva de la revolución social y los antecedentes históricos del movimiento libertario español. Esta labor constructiva significó según el documental la organización de colectividades agrícolas de alrededor de 7 millones de campesinos, 3000 fábricas y empresas colectivamente autogestionadas en las ciudades, la unión de 150.000 milicianos anarquistas contra el fascismo, así como las actividades culturales y el movimiento Mujeres Libres de mujeres contra el patriarcado.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Un ángel anarquista en el infierno de un Madrid en guerra


Cartel del documental "Melchor Rodríguez, el ángel rojo" 

Cartel del documental "Melchor Rodríguez, el ángel rojo"

En una guerra donde se mata y se muere es complicado encontrar a una persona que salve la vida de sus propios enemigos. El periodista Alfonso Domingo descubrió hace apenas un lustro la figura de un anarquista andaluz muy peculiar, afincado en Madrid y conocido con el apodo de ‘el Ángel Rojo’. Melchor Rodríguez, el personaje en cuestión, fue sacado a la luz a través de la novela escrita por Domingo para la editorial Almuzara en el año 2009 y que ahora se ha convertido en película documental:


“Todo el material inédito que he ido recopilando lo he querido mostrar en esta cinta que se mostrará próximamente en Andalucía”, afirma su autor. ‘Melchor Rodríguez, el ángel rojo se estrena en Sevilla el próximo viernes 13 de noviembre en el Teatro Alameda, gracias a la dirección de Alfonso Domingo y la recopilación de testimonios tan revelantes como el de Santiago Carrillo o el hispanista Ian Gibson.



FRENO A LAS SACAS Y LOS PASEOS
Melchor Rodríguez es calificado por Domingo como un anarquista humanitario. “Siempre hablamos de gente que mata y muere y no de personajes históricos que en medio de la guerra salvan vidas, sea cual sea su ideología”, destaca el periodista para Andaluces Diario. En el Madrid republicano, asediado por la guerra, este exnovillero y anarquista de la CNT-FAI salvó a miles de personas de derechas. Domingo apunta que incluso “cuando Melchor fue nombrado Delegado Especial de Prisiones a finales del 36 detuvo las sacas de las cárceles madrileñas y los paseos”, jugándose en numerosas ocasiones la vida, como ocurrió frente a una turba en la prisión de Alcalá de Henares. Este gesto le permitió salvar a 1.532 presos, entre los que se encontraban importantes personalidades del futuro régimen franquista como era el caso de Muñoz Grandes, Martín Artajo o Sánchez Mazas.
La dimensión humana del ‘Ángel rojo’ era de tal calibre que en medio la guerra refugió en su casa a más de un centenar de personas perseguidas durante la República. Domingo recuerda cómo Melchor extendía “avales, salvoconductos y documentos que servían a personas y personalidades de distinta condición social para que pudieran salvar su vida y enseres”, rescatando a muchos de ellos de una muerte segura y ayudándolos en su salida al extranjero.
CINCO AÑOS DE PRISIÓN


A pesar de su intensa labor de salvamento, los golpistas no permitieron a su llegada a Madrid en abril del 1939 que aquel rojo “tan bueno” se salvara de la represión. Amapola Rodríguez, hija de Melchor, relata el profundo llanto de su padre y ella a pesar de que él les insistía que no iba a pasar nada. “Tenía mucho miedo y mi padre me decía: ‘niña, están entrando pero no va a pasar nada’, aunque lloramos mucho por no saber qué podía pasar”. Un tribunal militar lo condenaría a pena de muerte en mayo de 1940 con un juicio montado de testigos falsos. Gracias a la intervención de algunas personalidades del régimen, la pena le fue conmutada a veinte años de cárcel, cumpliendo cinco años en el antiguo penal del Puerto de Santa María (Cádiz).
Tras su salida de prisión, Melchor pudo ocupar puestos de responsabilidad dentro del aparato del nuevo régimen. Sin embargo, elegiría una vida discreta como vendedor de seguros y militante en la clandestinidad de la CNT durante toda la dictadura.
Su entierro, en febrero de 1972, ha sido recordado por personalidades de ambos bandos. Enterrado con la bandera roja y negra de la CNT y entonando el himno de los suyos, también recibió el último adiós de amigos como el franquista Martín Artajo que rezarían en su entierro un padrenuestro como muestra de dolor por un amigo que había salvado la vida de tantos sin entender de banderas. Y es que tal y como rezaba una de sus frases más escuchadas, Melchor afirmaba que “se puede morir por las ideas pero nunca matar por ellas”.




trailer el angel rojo from Alfonso Domingo on Vimeo.





Fuente:  http://www.andalucesdiario.es/ciudadanxs/un-angel-anarquista-en-el-infierno-de-un-madrid-en-guerra/

martes, 3 de noviembre de 2015

Discurso sobre la servidumbre voluntaria - Étienne de La Boétie





Es muy cierto que al mismo tiempo que se pierde la libertad se pierde la bravura. Las gentes sometidas no tienen ni ardor ni pugnacidad en el combate. Van a la batalla como si fuesen amarradas y aletargadas, cumpliendo a duras penas su obligación. No sienten hervir en su corazón el ardor de la libertad que hace despreciar el peligro y da ganas de alcanzar, mediante una bella muerte junto a sus compañeros, el honor y la gloria.


Los hombres libres, por el contrario, se disputan por ver quién da más, uno para todos y cada uno para sí: saben que recogerán una parte igual del mal de la derrota o del bien de la victoria. Pero las gentes sometidas, desprovistas de coraje y de energía, tienen el corazón abatido y timorato y son incapaces de grandes acciones. Los tiranos bien lo saben. Y por eso hacen lo que pueden para envilecerles aun más.



Los primeros reyes de Egipto se mostraban raramente sin llevar sobre la cabeza ya una rama, ya una llama: se enmascaraban y jugaban a los malabaristas 56 inspirando con estas formas extrañas el respeto y la admiración de sus vasallos que si no hubiesen sido tan estúpidos o tan sumisos, hubiesen debido mofarse y reírse de todo aquello.


Es verdaderamente lamentable descubrir todo lo que hacían los tiranos de antaño para fundar su tiranía, ver de qué insignificantes medios se servían, encontrando siempre al populacho tan bien dispuesto a su respecto que solo tenían que tender una red para cogerlo; nunca tuvieron tanta facilidad para engañarlo y nunca mejor lo sometieron que cuando más de él se burlaban.


Descargar ensayo: "Discurso sobre la servidumbre voluntaria"