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lunes, 24 de marzo de 2014

Relaciones humanas, poder y propaganda








Una de las causas de la dependencia psicológica del hombre es el miedo a la soledad y la incapacidad para auto-realizarse como sujeto autónomo, lo que deriva en relaciones basadas en el consumo, propias de una sociedad degradada por la obsesión con el placer del dinero, el sexo, entretenimiento de todo tipo y bienes materiales. La consecuencia de la sociedad de consumo deriva en diferentes formas de neurosis inducidas por la propaganda estatal y capitalista y por una apego al Yo. Uno de los factores determinantes en la conquista total del espíritu humano  por parte de las élites de poder es el estudio del condicionamiento psicológico y el Ego. La imagen creada por los especialistas mediante la propaganda se adhiere a la estructura del pensamiento de la gente (Ego), lo que confiere un "universo particular", un "modus vivendi" y también la capacidad para poder desarrollarse con sus semejantes.

El grado de adaptación dependerá de varios factores, el nivel de tolerancia de la persona, su visión del mundo y el entorno, el grado de adoctrinamiento cultural, social y político recibido por la propaganda en general, etc.

SI la estructura psicológica del individuo es débil, ésta sucumbirá ante los acontecimientos que se irán desarrollando durante su existencia, con lo cual se hará dependiente de una forma impuesta de vida principalmente a todos los niveles. Descubrir las formas de dependencia en nosotros, es hallarse a uno mismo, se trata entonces de romper con las costumbres formas y métodos de una vida alienante y sustituirla por las autónomas, singulares sin restricciones ni dogmas. Sin autoridad. Lo que equivale a ser lo más independiente posible y guiarse por la intuición de la Novedad creativa y espontánea como forma de existencia. Lo que significa no atarse y aferrarse a ningún patrón de pensamiento y conducta, partir de cero como auto-realización, volver a nacer a cada momento es destruir el pasado y su poder, que nos mutila como seres humanos para construirnos de nuevo como seres libres de la condena consentida por nosotros mismos y después impuesta por el sistema.

4 comentarios:

Piedra dijo...

Aunque seamos seres gregarios, el miedo a la soledad, la dependencia del grupo, nos convierte en masa y a la masa es fácil dirigirla y dominarla. Desde nuestra infancia nos adoctrinan (que no educan) para que necesitemos de esta dependencia, para que seamos parte de un rebaño y poco más. Creo que tanta propaganda nos ha saturado y como los insectos con los pesticidas nos estamos volviendo inmunes, (aunque quizás solo sea una percepción equivocada y esto nos haga más manejables aun).

Saludos.

Albert A.H. dijo...

Es así, nos adoctrinan para reforzar y consolidar el super-Ego o super-Yo del hombre, (que es la imagen que tiene uno de si mismo), como potencia que predomina en la cosmovisión del individuo que tiene sobre el mundo. Es decir, la objetividad de la naturaleza de los hechos que se dan en el mundo y la vida cotidiana de los hombres, son de alguna forma remplazados por acontecimientos de diversa índole que varían de forma más o menos subjetiva la cosmovisión del mundo que tiene el individuo, de esto se encarga la propaganda, adoctrinar a seres en la dependencia, influenciar en su mente para de alguna manera fabricar a otros seres subyugados por la creencia de que la "realidad" y los hechos que acontecen giran en torno a su Yo. Se trata de destruir su capacidad de observación y análisis, en primer lugar de lo que es él y después lo que es mundo para poder sustituirla por otra visión del mundo.

Loam dijo...

Ese adoctrinamiento tiene como fin, entre otros, imponer el dogma de UNA realidad incuestionable: la decretada por el poder. La perversión del adoctrinamiento ha llegado al extremo de acuñar dichos populares como este: "Siempre ha habido y siempre habrá ricos y pobres. Esa es la realidad." El adoctrinamiento persigue que los seres humanos consideren su condición social, ya sean ricos o pobres, como algo natural y que se resignen "felizmente" a ella.

Albert A.H. dijo...


La vida en el hombre moderno ya no le pertenece, no es suya, el control de ésta a pasado a manos de terceros, esto quiere decir que ya no vive su propia vida, vive una vida que ha sido previamente planificada y trazada por una élite de poder.
Esto no llegó a suceder en algunas sociedades primitivas a de la edad media aquí en la península.
Fredy Perlman lo definió así: "Hombres que fueron mucho pero tenían poco, ahora tienen mucho pero son poco"